ALFREDO DE ANGELI: «DETRÁS DE LA ROTURA DE SILOBOLSAS HAY UNA INTENCIONALIDAD POLÍTICA»

Al ver los tractores al costado de la ruta tras el intento de expropiar Vicentín, se volvió inevitable recordar aquel conflicto entre campo y gobierno en 2008, del que nació un kirchnerismo depurado y una oposición sin miedo a ocupar la calle. Por eso fuimos a buscar a Alfredo De Angeli, portavoz de aquel enfrentamiento con gusto a rebelión, para que nos cuente qué cambió, qué no, y qué podemos esperar en los tiempos por venir. ¿Se viene un nuevo 2008?

El Caso Vicentín y el intento de expropiación por parte del Gobierno remitió inevitablemente a aquel conflicto de 2008 en la que usted fue protagonista. ¿Cuán posible es hoy una reedición de esa confrontación?

Con el tema Vicentín esta gente se comió la curva. Los dos términos que enojaron a la gente del interior y las grandes capitales fueron “expropiación” y “soberanía alimentaria”. En el caso de la expropiación se trató directamente de un atropello a otro poder del Estado, que es la Justicia. Todo el tema fue un gran error del gobierno. Por eso el 20 de junio el banderazo les hizo recoger el barrilete. No sabemos si lo van a poner de nuevo en agenda cuando tengan el viento a favor, pero lo que sí sabemos es que la participación de los ciudadanos fue muy importante para ponerle un freno.

En estos meses ha cobrado notoriedad un fenómeno que está dejando de ser un hecho aislado: la rotura de silobolsas. ¿Hay detrás de este accionar una motivación política?

Sí, la verdad que sí, se trata de un hecho muy grave y recurrente en o que va del año, a lo que se suman algunos dichos de referentes del gobierno que son también muy graves. Hay videos que incitan a hacer esta clase de estragos y uno no entiende por qué un fiscal, con todas esas pruebas, no actúa de oficio: a fin de cuentas, al romper una silobolsa el Estado deja de percibir el dinero que le corresponde por retenciones, así que no sólo se perjudica al productor sino también el Estado, el camionero que tiene que llevarlo, etcétera. Muchos productores afectados por estos hechos no tienen un sueldo mensual y por lo tanto no tienen para subsistir ni para invertir y sembrar el próximo año. Claramente hay una intención política, y la prueba es que hay videos que así lo demuestran.

¿Cuán importante cree que va a ser el sector agroindustrial en la postpandemia y la recuperación económica? ¿Qué medidas necesita el campo para que eso pase?

Por supuesto que va a ser importante: el campo viene poniéndole el lomo hace muchísimos años como también lo hacen otros sectores, pero en este momento los únicos dólares que están entrando a la Argentina es por la exportación del sector agropecuario. El campo es el motor y ellos saben bien que es lo que nos va a sacar adelante. Pero para cumplir ese objetivo necesita medidas, que le bajen a la carga impositiva principalmente para producir más, lo que también le va a servir al Estado porque va a generar más mano de obra. También va a necesitar una buena línea de crédito para seguir desarrollándose, porque cuando el campo se desarrolla no es solamente el campo, se desarrolla la agroindustria que le da valor agregado a la producción, pero también la industria metalmecánica. Provincias como Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires o Entre Ríos tienen muchas fábricas de maquinaria agrícola y el productor agropecuario, cuando le va bien, cambia el cabezal maicero, compra el acoplado, cambia la cosechadora, cambia el tractor, compra la sembradora y eso genera mano de obra. Hasta en la fabricación de la famosa 4X4, tan importante para el campo pero que mucha gente cree que es un artículo de lujo, se generan empleos. 

“Soberanía alimentaria» fue la expresión elegida por el Gobierno para justificar la expropiación de Vicentín, un término que remite de manera muy concreta al chavismo. ¿Qué sintió la gente del campo con esta frase? ¿Hay termor en el sector a una radicalización del Gobierno?

Yo creo que la frase “soberanía alimentaria” fue una de las que despertó al sector agropecuario y al ciudadano común. Porque no se puede hablar de soberanía alimentaria en un país que produce 10 veces más alimentos de los que necesita. El problema no son los alimentos, es la falta de poder adquisitivo de la gente para poder comprarlos, es la falta de trabajo. Cuando hablan de soberanía alimentaria me hacen acordar a Venezuela y no creo que sea una casualidad: esta gente sigue todavía enamorada de Venezuela y se lo quieren hacer creer a mucha gente. El hecho de que millones de venezolanos hayan abandonado su país no les dice nada. Este es un país en el que sostenemos a la República, sostenemos a rajatabla los valores del derecho a la propiedad privada. Vuelvo a decir que el Gobierno ahí hizo una prueba y se equivocó, pero hay un sector muy radicalizado del Gobierno que no sé a dónde quiere llevar al país. Está claro que han enfrentado a los argentinos y que siguen pensando en términos de “soberanía alimentaria”. Usan a los pobres para para hacer política y no les solucionan nada. Se aprovechan de la gente como lo ha hecho el kirchnerismo durante todo esos años que estuvo en el poder. Ya los conocemos, así que hay que tener cuidado y, lo más importante, hay que defender la división de poderes. En ese sentido, felizmente tenemos los dos tercios del Senado para que no puedan avanzar en algunas políticas que a ellos les vendrían muy bien, como el tema de Justicia.

Alfredo De Angeli es senador nacional por la provincia de Entre Ríos y productor agropecuario.

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