MARTÍN YEZA SOBRE LA CUARENTENA: «EN UN PAÍS DIVIDIDO, EL DESAFÍO FUE SOBREPONERNOS A LAS DIFERENCIAS»

En 2015, con tan solo 29 años, Martín Yeza se convirtió en el intendente electo más joven de toda la provincia. Hoy, con una gestión como intendente pinamarense finalizada y una segunda que acaba de comenzar, Martín Yeza habla de esa andadura, la experiencia, la política y las claves para un Pinamar mejor.

¿Qué sintió como intendente de uno de los destinos turísticos más importantes de la provincia cuando llegó el Coronavirus a la Argentina y se decretó la cuarentena?

Sentí la necesidad de ser inteligentes. Me senté, escribí 10 reglas al servicio de una estrategia, las compartí con el equipo y las fuimos trabajando junto con la comunidad. El primer punto de la estrategia era muy simple: Ninguna táctica puede contradecir la estrategia. Las crisis por definición requieren flexibilidad, por eso era tan importante trabajar en ejes estratégicos inteligentes, realizables y principalmente sustentables en el tiempo, es decir que lo que se empiece a hacer sea algo que uno pueda seguir haciendo todos los días por tiempo indeterminado. En un país como el nuestro, dividido, con debates de baja calidad democrática y con un gobierno nuevo en el caso de la Provincia de Buenos Aires, el verdadero desafío era sobreponernos a todas las diferencias coyunturales para trabajar en la mejor posibilidad para cada una de nuestras comunidades, y en paralelo tratando de equilibrar con la necesidad de generar un liderazgo de valores ya que el instinto natural ante la amenaza lleva a que muchas personas piensen que existe la salida individual que termina en un «sálvese quien pueda».

¿Cuáles fueron los desafíos más grandes que se encontró al asumir como intendente de Pinamar por primera vez?

Lo primero era que todos los intendentes de Pinamar desde el 2008 habían sido destituidos y eso tenía múltiples consecuencias. En paralelo la ciudad había crecido mucho a nivel comercial, inmobiliario y demográficamente, con casi un 84% de crecimiento poblacional. Lo segundo era una expresión que daba vueltas en el aire: «Pinamar ya no es lo que era». Entendimos que la primera era una consecuencia de la segunda y que por lo tanto teníamos que trabajar y esforzarnos al máximo, en una combinación que requirió dosis de talento con muchísimo trabajo de hormiga y empuje. Así fue como renovamos el frente costero, hicimos 22 km de veredas y generamos la costumbre en el pinamarense de que la ciudad para sostenerse en lo más alto tiene que estar cambiando y mejorando todo el tiempo. Hoy, a diferencia de otros tiempos, hay mucha competencia turística nacional: en verano Pinamar pelea siempre el título pero para salir campeón tenes que hacer lo mejor posible y después ser el mejor y tenemos una hinchada que quiere que ganemos todos los partidos y además juguemos lindo. Eso lo empezamos a lograr.

 ¿Y en este segundo mandato?

En este segundo mandato el mayor desafío es encontrar un equilibrio entre la necesidad de cambios estructurales que sigue necesitando la ciudad, como reimaginar el frente costero, la concreción de una forma actualizada del tratamiento de residuos cloacales, el desplazamiento del cuatriciclo, una agenda de movilidad sustentable y mayor volumen de actividades físicas al aire libre y, por el otro lado, la necesidad de seguir eficientizando procesos que atraviesan la gestión pública. Un equilibrio entre la creatividad para seguir transformando la ciudad y por el otro sostener lo que funciona bien. Hace 3 años adoptamos un mantra de trabajo: «La mejor Pinamar posible para los pinamarenses es también la mejor Pinamar posible para los turistas», rompimos la idea de que la ciudad debía estar diseñada para el turista y ahora es seguir trabajando para que esto se transforme en un eje de la cultura política de la ciudad.

¿Cómo está pensando la temporada de verano en este contexto?

Leí una nota sobre liderazgo en estos días con una cita alusiva que grafica muy bien la situación. Dice que el verdadero villano de la película Tiburón no es el tiburón, sino el alcalde de la ciudad. El tiburón hace lo que hace el tiburón. El problema es el alcalde que invita a que la gente se meta al agua y le dice que está todo bárbaro, que no hay tiburón y que no pasa nada. Tampoco suma el que se la pasa gritando «¡Tiburón, ahí viene el tiburón!». La ciudad se prepara para potenciar nuestras virtudes naturales y los espacios al aire libre, estamos trabajando con el privado para que nuestros visitantes se sientan seguros. Mucha gente asocia Pinamar con mega recitales o desfiles de moda y quizás algo de eso persista pero de maneras diferentes. Ya en los últimos años buscamos cambiar el perfil de la ciudad hacia productos de mayor calidad cultural y que brinden experiencias más íntimas. Para este verano nos imaginamos música en el bosque, pinturas al aire libre, cuentos de terror a la noche alrededor de un fuego. La ciudad se está preparando pero también es cierto, viendo lo que ocurre en Europa u hoy mismo en el sur de nuestro país, que por más que intentes prepararte, contra un pico de virus no hay mucho que hacer y a mayor cantidad de personas, mayor cantidad de problemas. Lo óptimo sería que tengamos algún tratamiento al alcance de la mano en la pretemporada.

¿Cambió algo cuando pasó a ser un intendente del partido gobernante a ser uno de la oposición?

Los cambios son los lógicos, principalmente que gobierna un espacio político que piensa distinto a como piensa uno, por lo tanto hay una parte de la gestión municipal que, si quiere gestionar recursos ante el gobierno provincial o nacional, debe hacer ajustes internos en el propio gobierno municipal. Después la realidad es que en nuestro caso el verano no llegó a terminar que ya estaba la cuarentena, lo cual nos hizo trabajar a todos juntos. También debo decir que ante diferencias de criterios pude hacer los planteos por la vía correspondiente, que es la personal o institucional, y siempre pude tener respuestas principalmente positivas.

¿En qué siente que lo cambió ser intendente de Pinamar?

Hoy sé, con total seguridad, que cuando nos juntamos un grupo de personas de buen corazón y el suficiente coraje somos capaces de cumplir cualquier sueño que nos propongamos.

Martín Yeza es intendente de Pinamar.

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