DARÍO LOPÉRFIDO: «LOS ACTORES Y LAS ACTRICES MILITANTES DESVIRTÚAN EL ROL DEL ARTISTA»

REVISTA REPUBLICANA: Usted ha mencionado en alguna ocasión que hace falta dar una “batalla cultural” en nuestro país. ¿A qué se refiere cuando dice eso? ¿Por qué es tan importante?

DARÍO LOPÉRFIDO: Cuando hablo de “batalla cultural” me refiero a dar la batalla por las ideas. La Argentina está impregnada de ideas anti-liberales: la falta de respeto por la libertad de mercado, el respeto a las instituciones y a la ley. Todo eso ha sido producido, por un lado, por regímenes de gobiernos feudales en las provincias, donde tienen cautiva a una parte de la población por la cantidad de empleos públicos y los subsidios y por eso la tienen cautiva del voto y defienden una especie de discurso único. En esto tiene una gran responsabilidad el kirchnerismo, que en sus doce años de gobierno ininterrumpidos, y ahora mismo, adoctrina en los colegios, ha usado el dinero de la corrupción para tener medios de comunicación y ha utilizado los medios públicos de forma impúdica para sostener determinadas ideas que contribuyan también a ese a ese discurso único, que es propio de los populismos. Y por el otro lado se da una distorsión de la Historia. En la Argentina el oficialismo peronista cuenta una historia que en muchos casos no es real. Por ejemplo la reivindicación de los setenta: fueron años muy violentos, pero ellos los romantizan, dicen que eran momentos en que se luchaba por los sueños y tonterías así, cuando en realidad lo que se hacía era atacar la democracia en un gobierno justicialista que duró de 1973 a 1976. Ahi fue cuando empezaron las desapariciones de personas, cuando mucha gente se tuvo que ir del país exilada, cuando al que pensaba distinto lo perseguían, cuando había secuestros extorsivos, y después vino la dictadura militar. En esa historia sesgada nunca se cuenta que en ese mismo gobierno justicialista, por ejemplo, se dictó un decreto que hablaba de la aniquilación de la subversión: eso lo hizo un gobierno justicialista. Entonces cuando el oficialismo cuenta, y especialmente a los jóvenes, esa historia, la describe como si se tratara de unos años fantásticos donde se luchaba por la libertad y por la paz, etc. Todo ese tipo de distorsiones de la historia, como el discurso oficial contra Roca, donde se miente en un montón de cosas, o el discurso oficial frente a Sarmiento, se han hecho a un ritmo fuerte y constante. Ante todo esto, digo que no se pueda arreglar el país si no hay, al mismo tiempo que se dan las discusiones económicas y sociales, una discusión igual de importante sobre las ideas y desmitificar todas esas cosas que el kirchnerismo ha mitificado. Debemos tomar medidas muy duras en lo que tiene que ver con los menores, porque aquí ha habido adoctrinamiento en las escuelas, ellos han cooptado por medio de militancia, algunas inocentes y otras rentadas, lugares de pensamiento como algunas carreras en universidades del conurbano, algunas instituciones como el Conicet… Todo eso ha sido contaminado por un fanatismo irracional y una discriminación al que piensa distinto. Es muy difícil construir un país en serio con esos parámetros.

RP: ¿Qué está haciendo hoy Mejorar, el partido del que es vicepresidente? ¿Se prepara para 2021?

DL: Respecto a Mejorar, yo acepté participar ahí básicamente porque creo que es una construcción por las ideas liberales, algo que creo hace mucha falta. Uno de los grandes problemas de los populismos es que siempre acusan a los liberales de cosas malas. Es como una especie de concepto religioso que tienen: como ellos odian la libertad, odian también al liberalismo, que justamente lo que busca es respetar el derecho de todos a expresarse, la libertad de comercio, la libertad económica, etc. Por eso los fascistas en general que se quejan de los liberales. Ellos quieren un pensamiento y los liberales lo que queremos es una sociedad libre. Entonces, como construcción, Mejorar me parece una opción interesante. El sistema de partidos políticos en Argentina está muy mal, y ello incluye todos los partidos políticos. Adolecen de falta de democracia, de falta de ideas, tienen sacos de corrupción dentro muy grandes. Porque creo que hay que renovar el panorama de los partidos es que acepté participar en el terreno de las ideas, de la discusión interna y los mensajes públicos en el partido que preside Yamil Santoro. Mejorar tiene muchos muchos integrantes que defienden de manera muy interesante las ideas de la libertad. Respecto de 2021 yo siempre digo lo mismo: si yo puedo aportar con una candidatura a una construcción liberal que durante la campaña pueda dar la pelea por las ideas, lo voy a hacer. Eso no significa que tenga la visión particular de ser diputado, pero si para esto, que es poner en vigencia las ideas liberales y parar la decadencia argentina que está cada vez más grave por años y años de populismo, lo voy a hacer encantado de la vida. Pero para mí la política, en este momento, más que un cargo que ocupar, es un lugar donde luchar por las ideas. Hay que dar discusiones muy fuertes en Argentina, y si hay una oportunidad en el 2021 y se conforman las cosas de tal manera que yo pueda participar en algo que tenga que ver con eso, lo haré encantado pero como te dije, no es algo que me interese particularmente. Todo parece muy lejano hoy, hay que ver cómo queda configurado también el espectro político, porque después de la crisis del Coronavirus la situación será increíblemente grave en términos económicos, de inseguridad y de pobreza. Con todo lo que está pasando hoy en la Argentina el mapa político se va a alterar sin ninguna duda, entonces también hay que mirar eso con mucha atención. Lo que sí sé, pase lo que pase, es que estaré dando una pelea muy fuerte por la defensa de la libertad.

RP: Usted es un hombre muy vinculado a la cultura, ¿qué piensa del rol de los artistas en la política?

DL: Yo creo que hay algunos artistas que se expresan cabalmente esa defensa del mundo de las ideas, pero también hay muchos otros artistas que abrazan ideas vinculadas al colectivismo y a la ausencia de libertad. Lo que ha pasado en la Argentina reciente es que el Kirchnerismo se apropió de, y en cierto modo prostituyó, a muchos sectores artísticos y de la cultura. En algunos casos lo hizo mediante confusión ideológica; en otros casos directamente por dinero. En algunas disciplinas esto se vio de forma muy clara, especialmente en los actores y en el mundo del espectáculo. Los actores y las actrices llamémosle militantes, desvirtúan el rol del artista y la palabra, porque un artista tiene que defender el concepto de libertad. Sin embargo, esto que nos pasa ahora no es nuevo, viene del siglo XX. Hay que proteger mucho a los artistas independientes, porque muchas veces son discriminados dentro de su propio ambiente, que se vuelve muy sectario frente al que piensa distinto, y les niegan oportunidades laborales porque defienden otras ideas. Todo el mundo tiene el derecho a tener las ideas que tenga, incluso esas ideas que mencioné respecto al colectivismo y a la falta de libertad, pero lo que es inaceptable es que ellos pongan en riesgo la libertad de expresarse de otras personas. Esto viene de la mano de lo que dije antes sobre la batalla por las ideas que hay que dar no sólo en la Argentina sino en el mundo: mientras se siga haciendo una dictadura de la corrección política, la opinión libre de las personas se verá amenazada.

RP: Hablando de corrección política, ¿hace falta más incorrección política en el discurso argentino?

DL: Sin ninguna duda: hace falta más incorrección política en la Argentina. Los políticos argentinos hablan siempre con un libreto muy acotado, por eso no hay salidas políticas audaces ni creativas. Recurrir todo el tiempo a ese libreto hace que nuestro Congreso tenga un bajísimo nivel intelectual, lo único que hacen es defender dogmas de manera fanática, sin libertad. La discusión política es hoy completamente chata, no genera ningún interés. Es muy aburrido ver cómo discuten los políticos en la Argentina, porque hablan como siempre en torno a los mismos temas y de un manera ensayada, y no bucean en el pensamiento, ni en las lecturas o lo que pasa en otros países, entonces todo todo es muy chato. Frente a eso el populismo, que es muy agresivo, avanza. Eso es lo que ha pasado en la Argentina: los sectores democráticos y republicanos de la política muchas veces no pueden avanzar en estas discusiones porque están presos de la corrección política. Y ese estar preso de la corrección política es lo que hace que el discurso populista avance, que las deformaciones de la Historia sean cada vez más grandes y que los sectores democráticos y republicanos muchas veces acompañen barbaridades por temor al escarnio que se sufre cuando se dicen cosas que son ciertas pero que son políticamente incorrectas. Ante la dictadura de la corrección política yo antepongo siempre el concepto de la verdad y la libertad de expresión, pase lo que pase: hay que aguantarse el escarnio, la violencia discursiva y el acoso. Hay que reivindicar la verdad y el concepto de libertad; todo lo demás implica acompañar la decadencia populista de la cual la corrección política es cómplice.

Darío Lopérfido fue secretario de Cultura y Medios de Comunicación de la Nación (1999-2001), ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires (2015-2016) y director artístico del Teatro Colón. Actualmente es vicepresidente del partido Mejorar.

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