SANDRA PITTA: «ES INCONGRUENTE QUE EN MEDIO DE UNA PANDEMIA UNA FACCIÓN DEDIQUE TIEMPO A REFORMAR LA JUSTICIA»

REVISTA REPUBLICANA: La última vez que hablamos usted hizo un balance sobre los primeros 50 días de la “infectadura”. Pasó un mes y ahora nos encontramos con un poco más de apertura, pero al mismo tiempo con un decreto que prohíbe expresamente reuniones sociales entre dos o más personas a puertas cerradas. ¿Qué significa para usted el DNU? ¿Busca un golpe de efecto, teniendo en cuenta que ya estaban restringidas las reuniones? ¿O se trata de una escalada?

SANDRA PITTA: Desde el punto de vista legal, me resulta difícil opinar sobre el DNU 641/2020, y por eso me remito a las opiniones vertidas por constitucionalistas como Daniel Sabsay, que han manifestado que ese artículo del DNU es anticonstitucional. Pero leyendo el Decreto, encuentro que hay muchos datos que no puedo corroborar. En ciencia, uno tiende a remitirse a estudios anteriores para elaborar una hipótesis, o compara resultados con los obtenidos por otros grupos de investigación. En el Decreto, hay datos, pero no comparaciones. Por ejemplo: cuando se refiere a porcentaje de ocupación de camas, surgen varias preguntas. La más evidente es: ¿cuál era la ocupación de camas en períodos iguales de años anteriores? Si uno analiza este decreto desde el punto de vista científico, ya que es un “gobierno de científicos”, observa que adolece de muchas imprecisiones, y que faltan comparaciones y puntos claros de referencia. Utiliza una metodología muy preciada por el kirchnerismo, y que siempre me recuerda la tradición enciclopedista de la educación argentina, que es la enumeración sin análisis. Nuevamente, todo indica que estas decisiones se toman sin consultar a otros expertos y que no se tienen en cuenta un sinfín de situaciones que pueden resultar mucho más deletéreas para la salud física y psíquica de la población. Este tipo de medidas solamente señalan el fracaso de los más de 100 días de cuarentena. Ese fracaso es más marcado en la zona del AMBA, y está acentuado en el conurbano bonaerense. Volviendo a la analogía escolar, es como amonestar o poner en penitencia a toda la clase, cuando el responsable del problema es un alumno. La analogía escolar también es útil porque es un gobierno que infantiliza, y eso se nota mucho cuando usa en forma recurrente el “te estoy cuidando”. Esta prohibición de reunión tiene una doble función:  tapa los errores y las inconsistencias de Kicillof y su equipo en la provincia de Buenos Aires y, además, disciplina a la sociedad. En épocas de protestas ciudadanas, estas son metodologías muy empleadas por gobiernos de tinte autoritario. Por otro lado, logran todo eso sin declarar el estado de sitio. Sería un estado de sitio de facto. En el futuro, nadie los va a poder acusar de haberlo declarado, y eso en Argentina importa más que los hechos. Ahora, el problema en el AMBA existe. Por lo tanto, lo que correspondería es hacer un diagnóstico diferencial (ya que son dos pacientes: CABA y conurbano bonaerense) y actuar acorde. Además: ¿en qué estudios se basan para establecer tan taxativamente que las reuniones familiares constituyen la causa principal de contagios? Sin un buen diagnóstico, no hay un buen tratamiento. Si esa conclusión es acertada, quizá en determinadas zonas convendría limitar las reuniones, pero es absurdo aplicar los artículos 205 y 239 del Código Penal de la Nación. Creo más en la educación y persuasión que en los castigos. Tuve que buscar ambos artículos, y me pareció excesivo su aplicación ante estos casos: el 205 reprime con prisión de seis meses a dos años al que viole las normas que impiden la propagación de una epidemia, y el 239, que reprime con prisión de 15 días a 1 año al que se resista o desobedezca a un funcionario. ¿Es normal hablar de prisión a esta altura de la cuarentena? ¿No es acaso un exceso?  

RR: Y en el medio de todo eso está el proyecto de reforma judicial, que tiene algunos puntos que parecen hechos a medida para la situación judicial de la vicepresidenta. ¿Qué piensa de esta avanzada sobre la Justicia?

SP: Es incongruente que en medio de una pandemia que, según el Gobierno, es de enorme gravedad, una facción dedique tiempo a hacer una reforma que, de ser necesaria, requeriría tranquilidad, análisis profundo y tiempo. Es una avanzada patética en medio del caos que ellos mismos provocaron con una cuarentena tan mal gestionada. En mi opinión, buscan una reforma al estilo chavista para asegurarse impunidad eterna para ellos y persecución del enemigo coyuntural. Son como el tero: gritan por la salud, pero ponen los huevos en una reforma que los va a “salvar”. Tenemos una vicepresidente que ni siquiera usa tapabocas en las sesiones del Congreso. ¿Eso que indica? Que poco le importa la salud pública y que ella se percibe inmune (e impune). Creo que la palabra que mejor describe toda la situación es “perversidad”. Los que están promoviendo todo esto son perversos y narcisistas que tienen tan poca empatía que, en medio de una enorme tragedia nacional, solo buscan la utilidad para ellos. La tragedia trasciende el COVID: el caos personal que esta pandemia y, en particular, la cuarentena tan prolongada está provocando, es inenarrable. Desde la pérdida de ingresos, de trabajo, de estudios hasta la inseguridad creciente. Hay que ser muy perverso para desestimar todo ese sufrimiento y seguir adelante con una reforma judicial que solo persigue fines personales.

RR: Gobierno por DNU, paralización del Congreso, violencia policial, inseguridad y caos económico. ¿Hay alguno de estos cinco problemas que te preocupe más en el presente? ¿Y a futuro?

SP: Me preocupan todos esos problemas, porque están todos relacionados. El gobierno por DNU y la paralización del Congreso (y de gran parte de la Justicia) señalan el camino hacia un modelo autoritario de gobierno. Este modelo solo se va a poder imponer con represión, de manera tal que la violencia policial no va a ser solo por la inseguridad, sino también para reprimir protestas legítimas. El caos económico es previsible, y la protesta ante el caos va a generar más violencia estatal. Si este Gobierno sigue en la tesitura de la polarización creciente, de la grieta e insiste con la palabra odio, solo veo un futuro oscuro. Quizá haya alguien en el Gobierno que sepa poner un freno a tiempo a tanta ansia de poder y búsqueda de impunidad, y entienda que estos no son tiempos para alimentar el fuego de la discordia. La oposición, hasta ahora, se ha mostrado dispuesta a colaborar (en algunos casos, casi ingenuamente). Es inaudito que del propio gobierno se alimente la violencia y no aprovechen este momento para deponer esa actitud. ¿Tienen que rendirle cuentas a la vicepresidente? Bueno, creo que ningún individuo es tan importante, por más que ella lo crea así.   

RR: Existe la sensación, ya muy difícil de disimular, de que si dependiera del presidente (y de hecho depende), se pasaría el mandato gobernando en cuarentena, con todos adentro. ¿Cree que hay una tentación autoritaria? ¿Puede el estado de excepción que vivimos terminar transformándose en la nueva normalidad?

SP: Para mí es evidente la tentación autoritaria. La manifestaron desde el momento que pidieron superpoderes (antes de la pandemia). Opino que, si lo permitimos, seguramente van a querer transformar el estado de excepción en la nueva normalidad. Por eso es tan importante para ellos instalar el miedo (hoy al virus, mañana a ellos). Por eso es tan importante compararse con otros países, porque todavía no se dan cuenta que muchos sabemos lo que realmente ocurre en otros países y no nos creemos las mentiras y exageraciones que el mismo presidente quiere instalar en cada uno de sus discursos. Su fantasía es la de un mundo cerrado, donde sólo escuchemos las voces de unos pocos y que eso nos impida comparar. Ese mundo ya no está más, es el pasado. Para traer ese mundo del pasado al presente hay que tomar medidas como en Cuba, Venezuela o China, y no creo que la población argentina acepte eso. ¿Piensan que los jóvenes lo van a aceptar? Se equivocan. A pesar de años de adoctrinamiento, los jóvenes no suelen aceptar limitaciones de ese tipo. Quizá no sepan que hay una juventud que se va a resistir. Eso ocurre cuando uno obliga a muchos a autocensurarse: llega un momento en que creen que hay un pensamiento hegemónico, cuando en realidad se está gestando un pensamiento contra-hegemónico. Perder ese pulso de la realidad suele ser fatal, y creo que muchos en este gobierno lo han perdido hace tiempo. Creen sus propias mentiras.  

RR: ¿Siente que estamos mejor o peor desde la última vez que conversamos? ¿Cuál es la salida a todo esto?

SP: Creo que estamos mejor porque hay una ciudadanía que ya despertó del letargo. Si bien en muchas provincias sigue existiendo un férreo sistema feudal, hay un movimiento ciudadano que trasciende las famosas categorías de “clases sociales”. Creo que este es un gobierno que ya no puede imponer una verdad única (salvo con violencia). Siempre apuesto a la necesidad de libertad del ser humano. Quizá en algún momento, algunos cedan libertades a cambio de bienestar económico. Pero ese bienestar no se avizora en el futuro cercano, así que creo que predominará la necesidad de ser libres. ¿Esclavos y pobres? Lo dudo. No sé cuál es la salida, pero creo que uno de los caminos virtuosos es la protesta pacífica. 

RR: Por último, y cambiando de tema radicalmente, ¿cuál es esa actividad, afición o pasatiempo que mantiene la cordura en cuarentena de Sandra Pitta?

SP: Para mantener la cordura alcanza con ser feliz, y no necesito demasiado para serlo. Tengo mucho trabajo, ya que aun lejos del laboratorio uno lee, escribe papers, proyectos, etc. Siempre he sido cinéfila y ávida lectora, así que el tiempo que me queda lo dedico a leer libros y ver películas (aunque es poco el tiempo que me sobra). Me gusta viajar, pero hace años que no puedo hacerlo por restricciones económicas, así que estoy igual que antes en ese campo. Suelo entusiasmarme con temas, así que quizá sin darme cuenta me paso el día saltando de hipervínculo a hipervínculo, en mi afán por investigar e indagar. Las cuestiones domésticas, que detesto, también ocupan parte de mi tiempo. Por suerte, en casa somos 4 adultos, así que reparto casi todo. Mi vida no ha cambiado en forma “sísmica” como a otros, aunque sí extraño ir a tomar un café y quedarme con mi perro sentada en una mesa viendo pasar el mundo. Pero todo se va a normalizar algún día. La normalidad será algo distinta, pero ya nos acostumbraremos. Con libertad, nos podemos acostumbrar a todo. Sin libertad, no vale la pena vivir.

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