ENRIQUE AVOGADRO: «LA CULTURA TENDRÁ UN ROL FUNDAMENTAL EN EL PROCESO DE RECONSTRUCCIÓN SOCIAL»

REVISTA REPUBLICANA: La semana pasada circuló un vídeo de artistas en el que plantearon que existe una «emergencia cultural» en la Ciudad. ¿Cómo es la situación de los artistas en CABA? ¿Es así como lo pintan?

ENRIQUE AVOGADRO: La realidad es que hay, efectivamente, una situación de emergencia en todo el país en relación a la cultura. La cultura en Argentina, así como en el resto del mundo también, tiene un alto grado de informalidad y esta pandemia le pegó de lleno con los lugares cerrados y con la imposibilidad en muchos casos de generar ingresos. Es por eso que nosotros, desde el mismo momento en que empezó la pandemia, pusimos en marcha diferentes iniciativas. Por un lado, “BA Cultura en Casa”, que fue la forma que encontramos para mantener de alguna manera la cultura abierta y en contacto con las personas. Es una plataforma que lanzamos ni bien empezó la pandemia y que ella tiene más de 8 millones de visualizaciones, más de 2 mil contenidos subidos y que efectivamente demuestra que la cultura puede ser un puente a la distancia, digamos. La segunda línea de trabajo fue justamente el apoyo económico al sector cultural, un apoyo económico que se reflejó no sólo en las líneas de subsidios que entregamos habitualmente, sino en un refuerzo muy significativo de esas líneas como parte de un fondo de emergencia que lanzamos y aumentó alrededor de un 50% la asistencia directa al sector cultural, artistas y espacios culturales, teatros, salas de música, centros culturales, galerías y un sinfín de artistas.  De hecho, hoy mismo, si vas a las redes del Ministerio, vas a ver que se publica el resultado del Fondo Metropolitano. Este es parte de una secuencia de apoyo que hemos ido dando al sector para acompañarla en esta difícil situación económica, que en marzo no se anticipaba que iba a ser tan larga. El tercer eje de trabajo nuestro ha sido la puesta en marcha del sector cultural, la vuelta de las diferentes actividades con protocolos específicos para cada caso y muy estrictos porque obviamente es importante cuidar la salud, pero también teniendo en cuenta que esta ciudad necesita de la cultura, tanto en terminar de poder encontrarnos a través de la cultura, como también en términos de quiénes ofrecen cultura, no sólo artistas sino una cantidad muy grande de trabajadoras y trabajadores de la cultura. Hemos ido en diálogo con los diferentes sectores y lanzando diferentes protocolos que han permitido que la actividad vaya volviendo de a poco. Por supuesto, falta todavía mucho pero bueno, eso depende también de la evolución de la situación sanitaria. Además de la línea de apoyo económico, hemos lanzado exenciones de impuestos, del ABL, una línea de crédito del Banco Ciudad, y todo es parte de una caja de herramientas de apoyo al sector cultural, particularmente en sectores independientes en este contexto de crisis. Desde ya que reconocemos que existe una emergencia cultural, como existe en otros sectores, y obviamente es de alcance nacional simplemente porque la pandemia le pega absolutamente a todo el país.

RR: Usted es un funcionario con una amplia experiencia en la cultura creativa, ¿cree que la pandemia puede modificar la forma en que los argentinos disfrutan su cultura?

EA: Sí, de hecho ya lo hemos visto, ha habido una masiva adopción de plataformas digitales que por supuesto hay que tener en cuenta las cuestiones de acceso, no sólo la tecnología sino a los datos, pero sí, se ha visto una adopción de la tecnología, tanto en términos de quienes consumen contenidos culturales, como de quienes producen, que han ido generando nuevas formas de aprovechar estas plataformas. Por ejemplo, en teatro, vía Zoom, que ya no es simplemente un archivo que se comparte por Youtube, sino que es una obra de teatro original creada para este nuevo formato y que uno ve en vivo, no presente en la sala, pero ves a las actrices y a los actores en el Zoom, en una performance que no se va a volver a repetir, que es un poco lo que pasa siempre teatro: una noche siempre es diferente a la otra. Creo que hay una oportunidad y creo que eso es algo que llegó para quedarse. Nosotros estamos planteando nuestra propia producción, por ejemplo, en el teatro San Martín, en el Recoleta, la Usina del Arte, en el Colón, por mencionar apenas algunos de los espacios culturales del Ministerio. La pensamos en formato híbrido, dirigido a una sala pero también con capacidad de distribuirse a través de las redes a la mayor cantidad de gente posible. De hecho esos mismos datos que te mencionaba de Cultura en Casa, más de 8 millones de visualizaciones, con pico el domingo con el teatro Colón o los sábados, de gente que no ha ido nunca al teatro Colón y que está siguiendo las funciones del domingo. O sea que en nuestro objetivo primario, que es ampliar el acceso a la cultura, hay una oportunidad de llegar a más gente, a más personas y de alguna manera hacerlas protagonistas.

RR: Saliendo un poco de CABA, ¿cree que el país está en condiciones de «pasarse» a la virtualidad hasta que la pandemia termine?

EA: Yo creo la idea del final de la pandemia hay que reemplazarla por un contexto de incertidumbre y de alguna manera adaptarnos a esa realidad y convivir con ella. No tiene mucho sentido esperar a que pase la pandemia porque efectivamente es un horizonte poco claro y en el medio nos toca vivir, nos toca crear, nos toca encontrarnos con la cultura, que, de vuelta, es esencial. Y en ese sentido, creo que definitivamente hay que incentivar el uso de las plataformas digitales y tratar de ampliar el acceso a los datos y a la tecnología lo más posible y por lo tanto hay definitivamente una oportunidad de avanzar en esa dirección e incluso de acceder, digamos, a expresiones culturales a través de la tecnología, de vuelta, viendo la posibilidad de conectarnos y también el interés de golpe nos permiten estar conectados con lo que pasa en diferentes lugares del país. Así que creo que hay una oportunidad, tanto para quienes participan de alguna manera como consumidores de la cultura como para los artistas y los espacios culturales y es un desafío porque evidentemente hay gente interesada, el tema es cómo conectamos con eso y es muy importante aprovecharlo, es necesario porque en definitiva también esa parte tiene que ver con nuestra capacidad de contar nuestras propias historias, al mismo tiempo por supuesto que accedemos a las historias de los demás. Es importante que nosotros tengamos la capacidad de contar nuestras historias.

RR: ¿Cuánto tiene de solución y cuánto de problema el streaming en el mundo de la cultura?

EA: Las ventajas tienen que ver con el acceso: tengo la posibilidad de llegar a un público muchísimo más amplio, la tecnología además te permite conocer al detalle ese público. Por lo tanto, en la medida que uno sepa cómo hacerlo y creo que hay una oportunidad de aprendizaje en el manejo de datos, en los famosos Big Data, uno pueda personalizar y conocer mejor a ese potencial público. El famoso concepto de “long tail” o lo larga cola donde al tener potencialmente una infinita cantidad de espectadores, en definitiva uno tiene que poder conectar con ese grupo de personas que están interesadas específicamente en un contenido a pesar de que su contenido pueda ser de nicho, en la medida que no sepa cómo encontrarse a esa gente va a tener ahí un público ávido e interesante. La contra en realidad tiene que ver con la brecha digital: cuánto estamos en condiciones como artistas o como espacios culturales de adoptar estas nuevas tecnologías, de entender cómo funcionan. No son caras entre comillas: un streaming sí tiene un cierto costo, pero digamos que ha bajado mucho el costo a lo largo de los años si estamos capacitados, estamos en condiciones y tenemos ganas también de aprovecharlo. Hay todo un debate respecto a que si esto reemplaza o no la experiencia en vivo. Yo creo que no la reemplaza y desde ya, digamos que prefiero mucho más la experiencia única de sentarse por ejemplo en un teatro y estar en una sala en conjunto con otras personas para ver una obra y vibrar con esas personas y saber que esa obra uno nunca la va a ver más en ese formato, que verla sentado en un sillón. Son experiencias diferentes pero creo que son complementarias y no creo que una reemplaza la otra. Sí creo que hay una oportunidad de llegar a más gente y por lo tanto como decía antes no alguien que por ahí nunca fue a un teatro y cuando ve una obra de teatro después tiene quizás ganas de ir al teatro y vivir esa experiencia en vivo Es en ese sentido que yo creo que es una solución; claramente ha sido una herramienta muy poderosa en este contexto, a pesar de que la mayoría por ahí no logra adaptarse.

RR:  Si hay algo que dejaron los primeros meses de la cuarentena, donde el aislamiento era más fuerte, fue la importancia que tienen nuestros libros, nuestra música y nuestras películas para sobrellevar un desafío de esta magnitud. Puestos a especular, ¿cómo cree que saldrá parada la cultura argentina de esta pandemia? ¿Más fortalecida o menos? ¿Por qué?

EA: Yo voy a contestar más bien con un deseo, ya que soy un optimista por naturaleza: creo que la cultura tiene una enorme capacidad de resiliencia. Si uno lo ve en términos históricos, de alguna manera contracíclicas, la cultura argentina con el retorno de la democracia tuvo una primavera, una explosión cultural fenomenal que marca los primeros años de la democracia y donde la cultura, aun sin muchos recursos, tuvo una capacidad de interpelar a la época de alguna manera y de reflejarla y que tiene obviamente coletazos hasta el día de hoy. También después del 2001, con esa gran crisis económica que sobreviene, hay un fenómeno también de desarrollo cultural muy pero muy importante en esa línea. Yo creo que vamos a tener en un contexto muy desafiante, con lamentablemente un aumento de la pobreza y la desigualdad, un rol fundamental para la cultura en ese proceso de reconstrucción social, entendiendo a la cultura no como como entretenimiento, sino más bien como una herramienta para el desarrollo individual pero fundamentalmente colectivo. Por lo tanto, ampliar el acceso a la cultura es tener una ciudadanía más fortalecida. Así que espero que efectivamente nos encuentre más fuertes y creo que hay una tarea fundamental del sector cultural en sentido de la reconstrucción de esos vínculos y  gran parte de nuestro trabajo está orientado en esa dirección.

Enrique Avogadro es Ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires.

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