ÁLVARO DE LAMADRID: «EN ESTE MOMENTO EN QUE VIVIMOS LOS ARGENTINOS, HACER SILENCIO ES MENTIR»

REVISTA REPUBLICANA: ¿Cómo ve la situación actual del país?

ÁLVARO DE LAMADRID: Para saber lo que ocurre en el país basta con recorrer las provincias y salir a las calles, como lo he venido haciendo. Hablar con los argentinos y visibilizar que se están empobreciendo en silencio. Lo que uno encuentra es desesperanza, bronca, angustia, decepción, hambre, pobreza y dolor. El populismo y el mal manejo de la pandemia han generado 100.000 muertos. Generaron un desastre sanitario y todo tiene un responsable: el gobierno de los Fernández. He venido señalando que el plan del gobierno es el de la vicepresidente: ataque a las instituciones y a la democracia. La suma del poder público. Vamos a Santa Cruz: una autocracia plebiscitaria y plutócrata. Porque existe democracia cuando ninguna instancia social o política puede erigirse en representante de la totalidad ni buscar que el poder no se pueda disputar. No puede ser que los victimarios rindan homenaje y honores a las víctimas. Eso me hace recordar al fascismo de 1920 en Italia. Tenemos claro lo que enfrentamos: un proyecto que va a Santa Cruz, que es la versión Argentina de Venezuela, Cuba y Nicaragua.

RR: ¿Cómo analiza lo que está sucediendo en Cuba?

ADL: En Cuba se ha dado en estos días un proceso que se viene llevando adelante hace muchísimos años. Lo que ocurre es que se ha dado de manera contundente en toda la isla y con un clamor popular y una fuerza irrefrenable. En Cuba la gente marcha porque quiere la libertad y la posibilidad de concretar el derecho a elegir. La gente marcha porque no puede elegir. En Argentina, la gente marcha para poder seguir. En Santa Cruz no hubo una toma del poder por las armas, pero no se puede disputar el poder con la ley de lemas, cuando el gobierno gana aún perdiendo. En Cuba siempre hay que votar sólo al partido, el comunista y es una vergüenza que el gobierno argentino no haya condenado las violaciones a los Derechos Humanos y la terrible represión que se ha dado allí. No lo hace porque defiende dictaduras.

RR: Por estos días se están anunciando las listas para las elecciones. ¿Cómo ve a Juntos por el Cambio?

ADL: He venido señalando durante todo este tiempo que la unidad de la oposición no es un fin en sí mismo. Ni es el fin final. Es sólo una herramienta y esa unidad debe ser auténtica. El verdadero fin es defender nuestra democracia y nuestra Constitución nacional, la libertad, la división de poderes y nuestra vida. Esa unión de la oposición tiene que ser causa de valores, de principios y de la concepción de la forma de ejercer y concebir la política. Nuestro verdadero fin es rescatar la política de la forma degradada. El gobierno ha hecho que la política se asocie al delito.

RR: Da la sensación que el ala llamada «dialoguista» logró imponerse en los acuerdos. ¿Qué piensa de eso?

ADL: Me preocupan los discursos equilibristas, los discursos equidistantes. Me preocupa la oposición que con un discurso suave se impone, con la gran excusa de ampliar la base y termina siendo funcional al relato del poder. Así se posibilita que el poder y el kirchnerismo gane tiempo. La única diferencia con Venezuela es que estamos a tiempo, pero el camino no puede empezar a parecerse al de la oposición venezolana. En Venezuela, esa oposición publica cosas distintas de la que hacen privado y se reúnen con sus victimarios. Dicen que no hay que pensar que las cosas son tan graves, que el país tiene futuro y que hay que desdramatizar. Dicen que hay que salir de la grieta y la postura extrema y que hay que dialogar. El diálogo no es en Olivos, No es en tigre, no es en la Casa Rosada ni en un despacho del Senado. El diálogo institucional es en el parlamento de la Nación. La política es un ejercicio de racionalidad. Hoy, lamentablemente, en la Argentina la política se ha convertido en una resistencia institucional contra la imposición, contra la exclusión y contra la confrontación que lleva adelante el gobierno. Yo digo que no hay que cometer en la oposición los errores que se cometieron en Venezuela. Yo creo que hay que dar a los argentinos una oposición nítida, clara, contundente y hay que decirles a esos sectores que nos debemos mantener en la línea correcta. Si no, vamos a un rotundo fracaso y a dejar huérfanos a los argentinos. Vamos un panorama de 20 o 30 años de kirchnerismo. Es una obligación política defender la democracia radicalmente y más cuando lo que están juego en el país es el futuro. Desde mi visión seguiré como hasta ahora. Tengo una trayectoria de años de combate contra el kirchnerismo, el autoritarismo, la violencia política y la corrupción. En definitiva, es la búsqueda de la verdad, de anhelar un pensamiento crítico permanente. Es por eso, que la vida y la política en su constitución, son sinónimos. Hacer silencio es matar a la política. Es la negación misma de la política. En este momento en el que vivimos los argentinos, hacer silencio es mentir.

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