¿UN PERONISTA CANDIDATO DEL RADICALISMO?

Los movimientos en el tablero político han trascendido lo impensado. La crisis del Frente de Todos acelera los tiempos, y las suspicacias envuelven a la política. 

El llamado de Sergio Massa al diálogo con la oposición es casi una bandera blanca de rendición. Palabras que antes parecían una ofrenda a la democracia como “adelantamiento de elecciones” “renuncia del presidente” empiezan a sonar sin mayor escándalo. El periodismo especula sobre esta posibilidad, incluso, Carlos Pagni viene insistiendo con que al tigrense le habrían dicho desde el círculo cristinista que se prepare. 

Para alimentar el cotorreo, trascendió una foto de Rodríguez Larrea hablando con Massa de forma muy distendida y con Gerardo Morales. Éste último tiene un pasado político ligado al tigrense ya que alguna vez compartieron fórmula, de hecho, Morales era uno de los dirigentes de la UCR más reticentes en 2015 a conformar la coalición Juntos por el Cambio. Ya por ese entonces se lo tildaba a Morales como el radical más peronista. 

Todos estos acontecimientos impactan también en las candidaturas que se van diagramando en otros distritos. El radicalismo en la Provincia de Buenos Aires, liderado por Maximiliano Abad y que tiene como posible candidato presidencial a Manes, se encuentra en una encrucijada. Es que el neurólogo apoyaría una candidatura a gobernador de Joaquín de la Torre, ex intendente de San Miguel. De la Torre viene del peronismo, con lo cual podría darse también una situación inédita: que el candidato del radicalismo en el distrito bonaerense sea un peronista. 

¿Será que se viene una peronización del radicalismo? 

¿Será que la UCR antes que ser furgón de cola del PRO prefiere abrazarse con los ideales de su viejo adversario? 

Esto tiene que ver con la falta de competitividad del radicalismo, que no ha sabido promover a sus figuras más taquilleras. 

Hay una discusión más profunda que asoma mientras vuelan las esquirlas en el Frente de Todos y que tiene que ver con una postura pro status quo enfrentada a otra que es reformista. Cada día se nota más que esta discusión trasciende incluso lo partidario, ya que hay dirigentes que prefierirían una postura acuerdista con el establishment a una que quiere patear el tablero. Esto se evidencia también en la interna del PRO entre Larreta y Bullrich, y en la incidencia de los liberales. Hay sectores dentro de Juntos por el Cambio más proclives a conformar un espacio de fuerza con los gobernadores del PJ y los sindicatos para plantear un gobierno en el 2023 y otros que prefieren una pelea más profunda con la vieja política. 

La Provincia es un caso paradigmático, porque los candidatos que la empiezan a recorrer en su mayoría son de tradición peronista. Este es el caso de Santilli, Ritondo, Grindetti, y ahora se sumaria De la Torre. Los candidatos díscolos a esta idea, hoy por hoy, serían Iguacel y De Lamadrid. Por otro lado, el sector de Lousteau tendría intenciones de meter la cuchara en la Provincia, en donde perdieron la interna partidaria, promocionando a Martín Tetaz. En los pasillos de la política se habla de una extensión del acuerdo del líder de Evolución con el «larretismo» para que el economista termine integrando la fórmula con Santilli. 

En todo caso, el 2023 será el escenario en que este debate se decida de cara a la ciudadanía. También allí se verá si el partido centenario puede mostrar verdadera ambición sin tender a desnaturalizarse. Si hay fórmula Perón-Balbín o Perón Perón.

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