¿EXPLOTA JUNTOS POR EL CAMBIO?

Antes de ayer, Juntos por el Cambio, se vio forzado a tomar definiciones antes de tiempo. El escándalo de la nota publicada por Ricardo Roa en la tapa de Clarín sobre un acuerdo entre Gerardo Morales y Massa con respecto al Consejo de la Magistratura y el nivel de detalle sobre lo acontecido, forzaron al gobernador de Jujuy a salir con los tapones de punta hablando de “infamia”.

La situación escaló, y las sospechas se multiplicaron. La mesa de Juntos por el Cambio, sin embargo, le bajó el precio al asunto. Decidió centrarse en otra preocupación de la coalición: Javier Milei. 

Los halcones de JxC venían coqueteando con el liberal, incluso Macri lo hacía. Sin embargo, la posición tomada por la mesa de Juntos por el Cambio fue tajante sobre la imposibilidad de una incorporación futura del economista a la coalición. 

Milei viene con un gran crecimiento político. A tal punto que ya se afirma que su candidatura presidencial devino en inevitable. Su posicionamiento en las encuestas lo obligan a compartir y no solo eso, seguramente, empiezan a llover aportes económicos a su espacio y de los que habrá que rendir cuenta. El compromiso de Milei con su candidatura es cada vez más firme. Aún así, no era descartable la posibilidad de que compitiera por dentro de Juntos por el Cambio como una opción liberal. Vale preguntarse por qué se dio la vuelta de timón. Es más, vale preguntarse cuán eficiente sería tenerlo a Milei compitiendo por fuera.

Esta última posibilidad podría poner en serio riesgo el final del kirchnerismo al frente del gobierno. La fuga de votos que podría ir al liberal de un electorado cansado con JxC por sus devenires, sus discusiones y sus personajes, puede ser mortal. No solo eso, también Milei se convierte en una figura interesante para un sector presionado económicamente y frustrado y que acompañó la candidatura de Alberto Fernández en 2019. Ante este escenario cobra más sentido leer entre líneas las últimas palabras de Patricia Bullrich de ayer con respecto a la decisión de JxC de excluirlo catalogándola de “error político”. 

Milei va en camino a nacionalizar un fenómeno que se viene dando en todo el mundo y que tiene que ver con outsiders de la política que dejan recalculando a los partidos más tradicionales. Así sucedió en Chile y en Perú recientemente. Había sucedido con Trump y con la irrupción de figuras políticamente incorrectas como Bolsonaro . Milei no es un fenómeno capitalino solamente y su techo electoral no tiene límites. Su techo electoral no está digitado por la grieta. Por eso, inéditamente, lo pueden votar tanto «kirchneristas» como «macristas». Será por eso que últimamente el economista esquiva hablar de Cristina Fernández de Kirchner porque ve, incluso, la posibilidad de poder rascarle unos votos también al kirchnerismo duro, algo que ya habría acontecido en CABA en 2021. Entonces, qué sentido tendría que compita por fuera, si el resultado sería un Milei restándole, sobre todo, votos a JxC, no solo de los votantes “duros” sino también del voto “posible” al que la coalición tiene que aspirar para volver al poder y que es el votante que decide simplemente basado en la coyuntura de la economía. Hoy nadie se ríe ante la posibilidad de un Javier Milei en un Ballotage y más si compite desde fuera.

Es sabido el peso de las “palomas” en las decisiones de la coalición. Más allá de la organicidad que luego se exhibe con respecto a las decisiones, y que terminó por romperse ayer. Así pasó también con el armado de listas del año pasado y con el apoyo al acuerdo del gobierno con el FMI. 

El problema es cada vez más visible. En ese sentido, nos preguntamos: se habló de Milei ayer, pero ¿Cuál será la respuesta de la mesa cuando se hable de Schiaretti o de Randazzo? Son dirigentes con quienes algunos de los referentes de JxC mantuvieron reuniones en los últimos tiempos.  Incluso con respecto a Massa. ¿Serán acaso tan enfáticas las palomas? 

Ahí queda una respuesta pendiente. 

Juntos por el Cambio está en peligro pero no por actores externos, sino más bien por quienes lo integran y sus ambiciones. 

Una candidatura de Macri obligaría a quienes tienen aspiraciones presidenciales a reorganizarse. Algo que podría desembocar en que Larreta, Manes, Morales, busquen conformar un bloque filo peronista con Schiaretti y otros actores, para competir con fuerza territorial y con alianzas con los gobernadores y más, ante un escenario de adelantamiento electoral como ya marca Tucumán, la provincia nada más y nada menos, del jefe de gabinete nacional. La discusión que viene es si las palomas dejarán o no entrar por la ventana a estos actores del peronismo. Ya nadie puede hacerse el distraído: la fragmentación de Juntos por el Cambio se nota y es ideológica, resta ver si también será electoral. Habrá un camino sinuoso por recorrer y el mandato de la gente es que la sangre no llegue al río.

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